Escribo porque es el momento de develar las verdades. Eso de que el mundo sea incierto es terrible; o que continúe sin mí, es lo mismo. Pero lo cierto es que este libro muere conmigo.
como me dijo
una tarde un día
de lluvia
un amigo:
/yo nunca pienso
lo que escribo,
de lo contrario,
sería terrible./
pero yo sí,
hoy,
al menos,
escribo
lo que pienso,
porque no
pienso más
que en vías
sin trenes,
que en calles
con basura,
que en
poesía
abandonada.